El bowl ha sido diseñado pensando en la autonomía del niño. Al ser de silicona flexible pero resistente, no se rompe si se cae al suelo, también tiene mecanismo para sujetarse a las superficies, lo que reduce el estrés durante las comidas. Su capacidad de 350 ml facilita que los pequeños puedan recoger los alimentos con sus manos o con cucharas de aprendizaje, promoviendo su coordinación motriz.